lunes 9 de noviembre de 2009

Miradas


Gilbert GARCIN
Losque le vent viendra 2007

 
miro a tus ojos
y caigo como la hoja
fiel a su otoño.

Sonata fantasmal




Ya no podía soportar más la sonata número 11 de Mozart.
Durante el día yo la ensayaba en el salón de casa, porque tenía que preparar el examen de sexto grado para el Conservatorio. Cuando terminaba, dejaba la partitura sobre el piano, para tenerla preparada para el día siguiente, porque durante ese tiempo no practicaba ninguna otra pieza.
Todo era normal hasta que el fantasma del abuelo empezó a aparecerse por las noches. Se sentaba en la banqueta del piano e interpretaba la sonata durante horas. Al principio no podía dormir, y aunque con el tiempo conseguí hacerlo a duras penas, los arpegios en La Mayor de la sonata parecían ya embutidos en mi cerebro. El último movimiento, la Marcha Turca, me despertaba sobresaltado si es que antes no lo habían hecho el andante o el minueto.
Así que tuve que tomar una determinación. Y ésta fue tan simple como retirar la partitura una vez que acababa mis ensayos, y guardarla en un armario. Naturalmente, dormía con la llave bien protegida.
Durante unos días mi hogar volvió a la normalidad y pude dormir tranquilo por las noches. Pero al poco tiempo los problemas volvieron. Y aún peor: se agravaron. Ante la ausencia de partituras, el fantasma del abuelo se ha dedicado desde entonces a ejecutar interminables improvisaciones.

Al pie de la letra (el taxista fugaz)

—¿Puede esperarme un minuto? —preguntó el cliente al taxista, antes de abandonar el vehículo y tras haber abonado la carrera.
—Naturalmente señor —contestó el conductor.
Un minuto después el taxista miró su reloj y se marchó a toda velocidad.

viernes 6 de noviembre de 2009

El desierto


"Las caravanas dejan cicatrices en el desierto que el viento se encarga de curar." (Javier López)

Desiertos de arena, de sal, de amor. Espejismos opticos, auditivos, amorosos. Y todas las minificciones que se te ocurran relacionadas con el desierto que no sobrepasen las 39 palabras en comentarios.

Imagen de PrinceVlad tomada de Flickr

~.~

oriana: El desierto es un mar extinto. Los cactus tienen espinas de peces prehistóricos.

nohubounavez: El tiempo es arena. La vida espejismos.

manuel: Todo silencio tiene también algo que decir. Todo desierto, algo que callar.Escuchemos al viento cómo peina sobre la arena infinitos tirabuzones al tiempo .

javi_dice:
Reto
—Te cubriré con asfalto y hormigón —amenazó la ciudad en pleno crecimiento.
—Te enterraré bajo mis arenas —respondió sin inmutarse el desierto.
La ciudad cubrió al desierto en dos décadas. Dos siglos después, desapareció bajo las arenas.

salemo: Quizás sea el amor el espejismo que con más ansias necesitemos encontrar, pero tarde o temprano volvemos a quedar solos, desérticos, cuando nos revela su real condición.

otramaría: La luna se mira a la cara en los espejismos de los desiertos.

santimoskito: Tu cuerpo es un desierto de dunas infestado de escorpiones. Pero también es un oasis que rellena mis fluidos más vitales y cubre mis párpados de paz, y besos silenciosos.

javi_dice:
Triste vapor
Tu cuerpo es el desierto sobre el que se evaporan mis lágrimas.

ikalbamoa: ¿Ser o no ser? Dudábamos. Preguntamos al desierto. Nos dijo «sed».

claudia sánchez: Cada año, al pasar por tu piel, se robaba tu lozanía. Pero a la vez florecía más tu alma.

oriana: Tu voz es un oasis en el desierto de mis silencios.

nohubounavez: En el interior de algunas caracolas se extinguió el mar. Cuando las acercamos al oído se escucha ulular el viento del desierto.

tania hernández arzaluz: Se creía desierto, pero sus arenas eran movedizas.

javi_dice: Tu amor apareció como oasis en el desierto de mi vida. Pero resultó ser espejismo.

jueves 5 de noviembre de 2009

Luminaria



Estrella mía
Que en el cielo vagas
Iluminándolo

Atoramiento temporal

Dicen que tengo que tomarme mi tiempo, pero siempre termino atragantándome con los relojes.

Hebras

Si las carreteras son los hilos que comunican a las ciudades, no me sorprendería que vengan en carretes.

Nostalgia

En la soledad de su daguerrotipo, el fantasma empezó a oxidarse.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Mar idílico



Floto sobre mi espalda en esta mar en plena calma. Las olas me mecen suavemente en este idílico día de verano.
Desde mi perspectiva se puede contemplar un cielo azul inmenso, un sol resplandeciente. Se oyen aves, e incluso risas de juegos infantiles que llegan a través del aire, desde la playa.
Ahora resultaría difícil de creer, pero hace tan sólo unas horas este mismo mar no era plácido, ni lucía un cielo azul, ni desde luego brillaba el sol. Tampoco se escuchaban cantos de aves, ni jugaban niños, cuando la tempestad nos hizo naufragar.
Las olas seguirán meciéndome, suavemente, hasta que mi cuerpo toque fondo en alguna orilla.

Ilustración: Odilon Redon, "Beatrice" (1897)

martes 3 de noviembre de 2009

Mundo de sombras



Antes de su actuación, el maestro de sombras chinas se había herido una mano.
Durante el espectáculo, todos pudimos ver los cuerpos de sus personajes desgarrados entre las sombras.

Un mar de lágrimas



Llorábamos, con nuestras casas derruidas por el agua.
La tristeza lo inundó todo.

Rumores



De noche, cerca del mar, si escuchas atentamente, puedes oír historias sobre mundos sumergidos y seres fantásticos.
Pero sólo es rumor. Rumor de olas.

domingo 1 de noviembre de 2009

A la velocidad de un tren

"Todo tren de vida acaba en la terminal Muerte." (Olga A. de Linares)

A toda velocidad o surcando lentamente al ritmo del traqueteo la inmensa llanura. El ferrocarril siempre tuvo mucho de magia, y trenes, estaciones y andenes, han sido escenario de películas, novelas y motivo de toda clase de referencias.
Desde el Orient Express hasta los modernos trenes de levitación magnética, cada uno tiene su encanto y mil historias que contarnos.
Presta atención a lo que te dice el tren, y cuéntanoslo a nosotros. Puedes escribir minificciones o tuits hasta 39 palabras, y también minicuentos hasta 300 palabras.
Y todo lo que te sugiera, déjanoslo en comentarios.


~.~

manuel:
Tren de aterrizaje
Si falla el tren de aterrizaje de qué hablamos, ¿de accidente aéreo o ferroviario?

javi_dice:
En tránsito
En los trenes, incluso la realidad es pasajera.

olga: El tren bala, sin compasión alguna, le dispara al horizonte.

oriana:
Tren nihilista
Subimos en una estación inexistente y bajamos en ninguna parte.

Angustia
Un sobresalto la despertó, tuvo la impresión de estár viajando hacía atrás. Luego suspiro aliviada, el tren seguía avanzando, naturalmente.

Elegir bien los trenes
Cualquier tren te deja en ningún lado.

otramaría: La vida pasa, pensó suspirando el tren, por el mismo lugar, todos los días.

Tren de vida
Nuestro tren de vida descarrila sobre rieles inexistentes.

oriana: El tranvía llamado deseo creció hasta convertirse en el tren llamado pasión.

Alta velocidad
En el tren a toda velocidad me viene un pensamiento extraño. Tan extraño que no es mío. Es del pasajero que viaja delante.

jueves 22 de octubre de 2009

Arrullo


Cantan las olas
Meciendo un velero
Canción de cuna

Imagen: Niebla sobre el agua de Kent Vassdal

Efectos colaterales

La curiosidad mató al gato. Y a su dueño, que iba detrás.

Buenas maneras

Siempre hizo gala de su buena educación. Durante la guerra mató a un hombre. Antes de disparar, le había pedido permiso. Luego, disculpas.

Por su propio peso



Las ideas maduras caen del árbol de la ciencia.

martes 20 de octubre de 2009

Cómo leer un cuento


Cuando se lee un cuento uno tiene que haber tomado antes una determinación. Es una decisión que se tarda en tomar meses, años o incluso décadas. Principalmente en función de la envergadura de lo que se va a leer. Si el cuento tiene para más de 3 minutos de lectura, entonces hay que pensarlo aún con más calma.
En docenas de ocasiones he tenido que escuchar esta conversación, en mi calidad de consciencia colectiva en defensa de los Buenos Hábitos de Lectura:
—Voy a leer un cuento —asegura el "lector" tratando, mientras lo dice y se escucha a sí mismo, de autoafirmarse.
—¿Seguro que sabes lo que haces? —pregunta su pareja con cara preocupada y circunspecta.
—Por supuesto, he madurado la idea durante estos últimos meses. Si hoy regaras tú las plantas y sacaras al perro, creo que podría disponer de unos minutos para leer el cuento —responde el "lector" casi sin tomar respiración, como si fuera un discurso bien aprendido, en ese mismo afán de autoconvencimiento. Mientras, la cara de su pareja ha tomado un aspecto definitivamente incrédulo.
—No creo que pueda ayudarte, porque me temo que harías lo de siempre: leer sólo los primeros y el último párrafo —contestó ella, sentenciosamente, dándole la espalda. Y dejando así, en el olvido, una decisión de lectura que a él le había llevado meses tomar.
Así pues, lector, si estás leyendo este párrafo porque crees que encontrarás el final de aquello de lo que sólo leíste el principio, podrás ver que no entendiste nada. Porque aquí no está el final. Entonces querrás volver a leer hacia atrás. Pero la consciencia colectiva en defensa de los Buenos Hábitos de Lectura ya te habrá cazado.